Capítulo 1 de Universitas, (Vasiliev Origins IV), de Iris Boo

El último libro de la saga Vasiliev origins se titula Universitas, os dejo aquí la sinopsis de la novela, que es excitante y adictiva como el resto (Ruso Negro, Diablo Ruso y Mi Griego).

SINOPSIS

Un Vasiliev no es como el resto, tiene que aprender a defenderse antes que los demás, porque llevar su apellido es poner una diana en su espalda. Por eso han de prepararse para ser fuertes, ser más listos, y sobre todo endurecerse para aquello que se espera de ellos.

Dicen que en la universidad los adolescentes se convierten en hombres, que es una experiencia de vida que te prepara para el futuro. Para un Vasiliev es mucho más. Ellos adquieren conocimientos para proteger a los suyos, para ser resistentes. Tanto Andrey como Viktor Vasiliev, los hijos del Diablo, aprenderán a prepararse para lo que la vida les eche encima, sea bueno o malo.

Pero lo más importante es que, aunque los golpeen fuerte y caigan, se levantarán de nuevo para seguir peleando a pesar de que estén gravemente heridos. Un Vasiliev no se rinde, sigue peleando hasta que ya no puede hacerlo. Las cicatrices te hacen fuerte.

Un Vasiliev sabe que la familia es lo más importante, pues son aquellos que cuidarán de ellos y de su corazón hasta el final, sin importar los sacrificios.

¿No merecen entonces el mismo pago?

Y ahora, vamos con el

PRIMER CAPÍTULO (PRÓLOGO)

Prólogo

Andrey

Cuando Yuri Vasiliev te dice que tienes que ir a la universidad, para convertirte en aquel que cuide de los intereses legales de la familia, simplemente lo haces. «La universidad es importante». ¡Ya!, como si a él le hubiese ido mal sin haberla pisado.

Mi padre ha llegado a lo más alto, o lo hará, porque siempre habrá alguien más fuerte que tú. Él no aspira a tener el poder, sino a evitar que alguien más fuerte se sienta con el derecho de eliminar a algún miembro de la familia si le apetece. Papá no lo permitiría, y yo tampoco. No podría imaginarme la vida si faltase alguno de ellos.

Universidad. Es una palabra grande, tanto como el sacrificio que hay que hacer para triunfar en ella. Y no me refiero solo a conseguir una carrera, a obtener las mejores calificaciones. Un porcentaje realmente alto de los que lo intentan acaban consiguiéndolo. Para mí es más que un título, es el saber que he conseguido los conocimientos necesarios para proteger a mi familia de maneras que no podría hacer solo con los puños. Lo sé, también me estoy preparando en eso, pero como dijo papá, no es suficiente. Puedo enfrentarme a otro luchador, a un cuchillo, pero nunca podría ganarle a una bala, nadie puede.

Pero no es por eso por lo que estoy en la universidad. Cuando preparas las defensas de un castillo no solo adiestras a tus hombres para la lucha, también construyes muros altos que mantengan fuera al enemigo, torres desde las que los arqueros permanezcan a salvo mientras infrinjan el mayor daño posible a los atacantes. También construyes un foso, un puente levadizo… Pero no te detienes ahí, porque nunca es suficiente. Depende del enemigo al que te enfrentes, de su fuerza, seguramente necesites no solo un ejército grande y bien abastecido, sino que tendrás que recurrir a aliados. Y si vamos más allá, si te vencen, conseguir una buena negociación de rendición puede convertir una derrota en media victoria.

Yo estoy aquí para ocuparme de uno de los flancos de nuestro ejército, uno que tenemos cubierto con mercenarios. Pero papá no se fía de ellos, yo tampoco lo haría, a fin de cuentas, venden sus servicios por dinero. Los Vasiliev no somos así, para nosotros el dinero es un medio, no un fin. Lo que un Vasiliev valora es la fidelidad, porque cuando los tiempos son difíciles, sabes que habrá alguien a tu lado.

Papá se rige por normas básicas, y una de ellas es que tienes que dar para recibir. Si tú das confianza, confiarán en ti, si tú cuidas de ellos, ellos cuidarán de ti. Por eso los hombres y mujeres que trabajan para la familia Vasiliev saben que cuidaremos de ellos.

Por todo ello estoy aquí, en Berkeley, preparándome para ser un buen abogado, para defender los intereses de la familia, para evitar que nos pongan los grilletes si nos atrapan en un desliz, para evitar que las personas que se escudan en la ley se aprovechen de ella para hacernos daño. Como dice papá, «hay que saber utilizar las armas del enemigo, y la ley es una de las más poderosas». Vale, no todos los soldados saben pilotar un avión de combate, pero un ejército que se precie tiene una fuerza aérea. Y yo soy ese piloto, o lo seré, por eso estoy aquí. Y por eso después vendrán mis hermanos, porque hay que cubrir más ramas de ese ejército; marina, infantería, artillería, caballería, cuerpo de finanzas, ingenieros, logística… Cada sección debía ser cubierta, y nada mejor que liderada por un miembro de la familia que estuviese cualificado.

Papá es nuestra infantería, nadie mejor que él conoce ese terreno. No, él no fue a la universidad, él se graduó en el aula más dura, esa que devora a los más débiles; la calle, y lo hizo cum laude. Nadie podía hacerle sombra a Yuri Vasiliev en ese campo. Pagó un alto precio para convertirse en la persona que es hoy, un precio cuyos intereses sigue pagando. Perdió a su familia siendo un niño, o más bien se la arrebataron.

Ahora somos más, la familia ha vuelto a crecer, y ni él ni ninguno de nosotros está dispuesto a permitir que la historia se repita. Pueden intentarlo, pero estaremos preparados si alguien se atreve a hacerlo. Somos Vasiliev, cuidamos de la familia.


 

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